Quién es Funinar

FUNDACION INTERIOR ARGENTINA- FUNINAR

Para el desarrollo de la Investigación científica y de la técnica especializada.

FUNINAR, canaliza las contribuciones de personas y empresas para apuntalar la labor que el Instituto de Investigación Médica “Mercedes y Martín Ferreyra” realiza permitiendo estos aportes mejorar la infraestructura y el equipamiento de los laboratorios.

La Fundación Interior Argentina-FUNINAR- con asiento legal en la ciudad de Córdoba, República Argentina- nació en 1968, como perfeccionamiento de una entidad anterior “Amigos del Instituto Mercedes y Martín Ferreyra” -ADIF-

Quedó constituida con 70 personas fundadoras. Obtuvo su personería jurídica por el Superior Gobierno de la Provincia de Córdoba mediante el decreto 1859 del año 1969.

Es una entidad civil de bien público, sin fines de lucro.

En el decisivo aspecto de los recursos humanos, instituyó a partir de 1971 planes anuales de becas de Preiniciación destinadas a jóvenes egresados en ciencias médicas y biológicas de Universidades del país, para iniciar su carrera de investigación en los labotorios del Instituto.

Sus objetivos son:

  • Promover la investigación científica y técnica especializada.
  • Formar investigadores y contribuir a su formación.
  • Impartir enseñanza científica y técnica a nivel superior.

El 27 de marzo de 1968 se rubricaba en la ciudad de Córdoba, República Argentina, el Acta matriz de la Fundación Interior Argentina-FUNINAR- nueva entidad que nacía como una superestructura de dos organizaciones de servicio social bien conocidas en la capital mediterránea: El Instituto de Investigación Médica “Mercedes y Martín Ferreyra y la Asociación Civil Amigos del Instituto Mercedes y Martín Ferreyra (ADIF), ambas de prolongada y fructífera trayectoria en la promoción, en alto nivel de la investigación científica fundamental y especialmente médico-biológica.

Dos consignas fundamentales inspiraban este renovado esfuerzo; contribuir a perfeccionar la educación científico-tecnológica en el país y el adiestramiento de profesionales en estas disciplinas, tan esenciales para el desarrollo de la Nación.

Fue por eso que, en plena conciencia de sus responsabilidades, las autoridades de la Asociación Amigos del Instituto Ferreyra y del propio Instituto gestionaron entre sus asociados y otras distinguidas figuras del ambiente empresario, educacional y social de Córdoba la constitución de una entidad, que por su ordenamiento jurídico, su capacidad económica, la agilidad de su administración y los antecedentes que en favor de la misma gravitan, pudiera asumir definitivamente la responsabilidad de convertir al Instituto “Mercedes y Martín Ferreyra” en un foco de irradiación de conocimientos e integrarlo en un centro de altos estudios donde, con el correr del tiempo, puedan desarrollarse, además de la investigación médico-biológica, otros órdenes de investigaciones, tales como las de las ciencias y técnicas que hacen a la física, la química, la aeronavegación, la economía y la producción en general.

Al mismo tiempo se establecían los alcances jurídicos y sociales de la nueva Fundación, expresándose que la constitución, organización y sostenimiento de fundaciones es una forma moderna de concretar la satisfacción de aspiraciones humanitarias a la vez que de llevar a la práctica, ordenadamente y con la capacidad imprescindible, la vocación que alienta a los hombres generosamente inspirados de servir a la causa del bien común. Es así que la fundación aparece como la figura típica y el modelo más asequible de una entidad de servicio.

Los objetivos comunes de las fundaciones son siempre la resultante de una bien meditada toma de posición ante la realidad de problemas humanos, sociales o culturales-educación, investigación científica y tecnológica, asistencia espiritual o material, salud pública promoción de las artes etc., cuya satisfacción es de probada conveniencia o necesidad. Desde el punto de vista ético obedecen a profundas motivaciones que, según sea la formación espiritual de cada fundador o grupo de fundadores, pueden encontrarse en el orden sobrenatural de las creencias religiosas o en los términos de una filosofía humanitaria o filantrópica que inclina al ser humano hacia la ayuda mutua y al progreso y bienestar de la comunidad en que se asienta. En todos los casos, el desprendimiento personal que supone la aplicación a una tarea semejante, sea en forma de dinero, bienes de consumo o en el mismo esfuerzo de la ejecución, entraña la existencia y el ejercicio de virtudes cardinales de la personalidad y de una actitud altamente meritoria del individuo como ser social y civil. Porque ya no se trata sólo de resignar algo de la propia heredad o de la aplicación de una acción privada a un fin determinado, sino que este fin encierra en sí mismo, además de su contenido ético, la magnitud de complejidades o dificultades de realización que ponen a prueba la capacidad operativa de la voluntad fundacional, para concluirse que: “ La fundación, por lo tanto, puede identificarse también como una institución esencialmente progresista y en los países de organización democrática es siempre factor de bienestar y desarrollo para sus pueblos.